5 dic 2011

De los bailes del internado


(De Luis Alposta)

El 21 de septiembre de 1914, los estudiantes de medicina porteños, coincidiendo con la reciente reglamentación del Internado, institución equivalente a lo que fue después el praticantado, y a los que es ahora la residencia, decidieron celebrar su día con un gran baile, el que estuvo animado por los quintetos de Roberto Firpo y de "Pirincho" Canaro. El primer escenario fue el Palais de Glace; los primeros tangos El apronte y Matasano, que estaban dedicados a los internos del Hospital Durand.
Estos bailes se realizaron en forma ininterrumpida durante once años, inspirando cada uno de ellos tangos memorables: Clínicas, Rawson, Muñiz, El anatomista, El internado, El galeno, El cirujano, Bicarbonato, Sal inglesa, Amoníaco, Bicloruro, Sulfato de soda, Cloroformo, La muela careada, La fractura, Pulmonía doble y Cuidado con los rayos X, entre otros muchos títulos.
El último de esos bailes, el  undécimo, tuvo lugar en 1924, fue cuando Osvaldo Fresedo en el Teatro Victoria, le dedicó a los estudiantes el tango El once.
Aquella fue una época en la que siempre se encontraban motivos  para componer música, y la ciudad entera era canto. Una época que nos muestra lo frecuente que era entonces, entre los músicos, dedicar tangos a los médicos como testimonio de gratitud y amistad. Y no sólo a los doctores, sino también a todo lo relacionado con la profesión médica. ¡Si hasta El termómetro tuvo su tango!
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Imagen: Grabación del tango El internado de F. Canaro Canaro en disco de 78 rpm.